Una psicóloga desmiente, basándose en la neurociencia, cuatro creencias erróneas sobre los niños

By Pasión Paternal

Una psicóloga desmiente, basándose en la neurociencia, cuatro creencias erróneas sobre los niños

En la sociedad actual, circulan muchas creencias erróneas sobre los niños y su comportamiento. Estas ideas son a menudo aceptadas como verdades absolutas, y pueden influir en la forma en que los adultos interactúan y educan a los más jóvenes. Sin embargo, la psicología y la neurociencia han demostrado que algunas de estas creencias son equivocadas.

Para arrojar luz sobre este tema, hemos entrevistado a la psicóloga infantil María López, quien nos ha ayudado a desmentir cuatro de las creencias más comunes sobre los niños, basándose en estudios científicos y hallazgos de la neurociencia.

Los niños son como esponjas y aprenden más rápido que los adultos

Una de las creencias más comunes es que los niños tienen una capacidad de aprendizaje mucho mayor que los adultos, debido a que son como esponjas que absorben toda la información que reciben. Sin embargo, la psicóloga María López nos explica que esto no es del todo cierto.

«Si bien es cierto que los niños tienen una mayor plasticidad cerebral, lo que les permite adaptarse con mayor facilidad a nuevas situaciones, no necesariamente aprenden más rápido que los adultos. De hecho, los estudios han demostrado que los adultos pueden ser igual de eficientes en el aprendizaje, e incluso superar a los niños en ciertas tareas», señala la experta.

La velocidad de aprendizaje no está determinada únicamente por la edad, sino por una combinación de factores que incluyen la motivación, la atención y el contexto en el que se lleva a cabo el aprendizaje. Por lo tanto, es importante no subestimar la capacidad de aprendizaje de los adultos, ni sobrevalorar la de los niños.

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Los castigos físicos son una forma efectiva de disciplinar a los niños

Otra creencia muy extendida en la sociedad es que los castigos físicos, como los azotes o las bofetadas, son una forma efectiva de disciplinar a los niños. Sin embargo, la psicóloga María López nos advierte que esta práctica no solo es ineficaz, sino que también puede ser perjudicial para el desarrollo emocional y psicológico de los niños.

«Los estudios han demostrado que los castigos físicos no solo no son efectivos a largo plazo, sino que también pueden tener consecuencias negativas en el bienestar de los niños. Estas prácticas pueden generar miedo, resentimiento y agresividad en los niños, y no les enseñan a desarrollar habilidades para manejar sus emociones y comportamientos», explica la experta.

En lugar de recurrir a los castigos físicos, la psicóloga recomienda adoptar estrategias de disciplina positiva, basadas en el establecimiento de límites claros, el fomento de la comunicación y el fortalecimiento de la relación de confianza entre padres e hijos.

Los niños que juegan videojuegos son más propensos a la violencia y la agresión

Otra creencia que ha generado controversia es la idea de que los niños que juegan videojuegos violentos son más propensos a desarrollar comportamientos agresivos en la vida real. Sin embargo, la psicóloga María López nos aclara que no existe una relación directa entre el consumo de videojuegos y la violencia.

«Los estudios científicos han demostrado que no hay evidencia sólida que respalde la idea de que los videojuegos causen comportamientos violentos. De hecho, la mayoría de los niños y adolescentes que juegan videojuegos no muestran signos de agresión, y la gran mayoría de ellos puede distinguir entre la ficción y la realidad», afirma la experta.

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En lugar de demonizar los videojuegos, la psicóloga sugiere que los adultos se enfoquen en la cantidad de tiempo que los niños pasan frente a las pantallas, así como en la calidad de los contenidos a los que tienen acceso. Además, es importante promover un equilibrio entre el tiempo dedicado a los videojuegos y otras actividades más saludables, como el ejercicio físico, el tiempo al aire libre y la interacción social.

Los niños deben ser sobreprotegidos para evitar que sufran daño o decepciones

Una creencia muy arraigada en la sociedad es la idea de que los niños deben ser sobreprotegidos para evitar que sufran daño o decepciones. Sin embargo, la psicóloga María López nos advierte que esta actitud puede tener consecuencias negativas para el desarrollo de los niños, ya que les impide aprender a enfrentar desafíos y a desarrollar habilidades de resiliencia.

«La sobreprotección puede generar niños inseguros, ansiosos e incapaces de enfrentar la adversidad. Los estudios han demostrado que los niños que crecen en un entorno sobreprotector tienden a tener dificultades para superar dificultades, tomar riesgos y desarrollar autonomía», explica la experta.

En lugar de sobreproteger a los niños, la psicóloga recomienda fomentar la autonomía y la resiliencia, permitiéndoles enfrentar desafíos y aprender de sus experiencias. Esto no significa exponerlos a situaciones peligrosas o desprotegidos, sino brindarles el apoyo y la guía necesarios para que puedan desarrollar habilidades de afrontamiento y autoconfianza.

Conclusiones

En conclusión, muchas de las creencias erróneas sobre los niños que circulan en la sociedad han sido desmentidas por la psicología y la neurociencia. Es importante cuestionar estas ideas preconcebidas y estar abiertos a actualizar nuestros conocimientos sobre el desarrollo infantil, basándonos en evidencia científica.

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La psicóloga María López nos recuerda que los niños son seres en constante desarrollo, con capacidades y necesidades únicas, y que es responsabilidad de los adultos brindarles un entorno seguro, afectuoso y estimulante que les permita alcanzar su máximo potencial.

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