Pasión Paternal

Volvió a ganar, volvió a gustar


21 de marzo de 2017

Joaquín Donati - @DonatiJoaquin

Argentinos, en su vuelta al estadio Diego Armando Maradona, recordó el estilo de juego que lo llevó a ser escolta durante la primera mitad del torneo. Derrotó a un rival directo, Chacarita, por 1-0 y le sigue los pasos a Guillermo Brown de Puerto Madryn.

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 El equipo de Heinze asustó a sus hinchas y simpatizantes las primeras dos fechas post-receso. No sólo perdió en ambas, sino que se mostró incapaz de desplegar el juego que lo caracterizó y condujo a zona de ascenso durante el semestre pasado. Pero para su fortuna, ni Brown de Madryn ni Chacarita habían aprovechado ese traspié, por lo que el encuentro frente a los dirigidos por Coyette adquiría importancia.

 Frente a este escenario, y en la populosa vuelta a la localidad, el equipo de Gabriel Heinze resucitó. Argentinos recuperó el volumen de juego, la precisión y la movilidad que tanto atrajo la primera mitad del torneo. Jugando con una sólida línea de cuatro en el fondo, los tres mediocampistas tuvieron la libertad de soltarse en ataque, ser opción de pase en ataque y entregar pelotas más punzantes a los tres de arriba.

 Chacarita propuso una presión alta –peculiar- ante cada salida de Argentinos,  y a diferencia de la presión que sufrió en las dos fechas previas, esta noche el Bicho logró salir jugando sin sobresaltos. Lanzillota se mostró muy preciso a la hora de lanzar pases largos, ya sea aéreos o razos, y Fydriszewski siempre estuvo como referencia para controlar, descargar y/o pivotear. Consecuente a la presión de Chacarita, el Bicho encontró muchos espacios en el campo rival y supo aprovecharlos.

Inclusive forzó innumerables pérdidas presionando la salida de Chacarita, que al no tener la defensa titular sufrió toda la noche.

 Colman y Mac Allister estuvieron punzantes en sus participaciones, buscando siempre las espaldas de los laterales, intentando encontrar a Romero y Cabrera, que, como siempre que tienen espacios, estuvieron vertiginosos y picantes. Fydriszewski hizo el trabajo sucio de siempre; aguantar de espaldas, presionar, abrir la cancha y buscar los centros de los extremos. Rolón recobró la memoria; se había mostrado impreciso las primeras dos fechas, pero volvió a quitar con frecuencia y repartir con éxito.

Pero volver a ser el equipo de siempre, no sólo implica volver a triangular correctamente, expandir la cancha y desestimar la presión rival para llegar en ventaja numérica al arco rival… Junto a las habituales ocasiones de gol generadas, regresó el habitual déficit para concretarlas. Esta noche, Argentinos creó incontables situaciones de peligro, cuatro de las cuales eran más difíciles de malograr que de convertir. Sin embargo, el resultado final fue favorable por tan solo un gol de diferencia. Lenci marró un mano a mano clarísimo y un rebote regalado, Romero desperdició dos tiros en los que el arquero estaba entregado y entre el resto crearon unas cuantas más que no entraron. Pese al lamento, es un síntoma que se extrañó mucho en las últimas dos derrotas; el de lastimar al rival con tanta facilidad.

 La victoria del Bicho ante Chacarita toma valor extra por partida triple: se cortó la racha negativa, fue ante un rival directo en la lucha por el ascenso y el equipo recuperó el buen camino –futbolísticamente. Con la memoria y el juego recuperados, Argentinos tiene que ratificar su levantada este viernes ante San Martín de Tucumán, nuevamente en Paternal.

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