Pasión Paternal

Un equipo de guerreros


27 de octubre de 2017

Pablo Cabrales - @pablitocabrales

Aguante, corazón, aguante. En un partido increíble, Argentinos derrotó 3-2 a Arsenal luego de empezar perdiendo sorpresivamente 0-2 en 20 minutos. Aturdido desde el minuto cero, el conjunto de Berti no hacía pie en el campo y la tensión empezaba apoderarse del Diego Armando Maradona. Sin embargo, uno de nuestros defectos se convirtió en virtud y en tres pelotas paradas el "Bicho" se llevó una victoria importantísima. ¿Los goles? Jonathan Sandoval, Damián Batallini y Leonardo Pisculichi. Cuarta al hilo, tercero en los promedios y escolta de Boca. ¿Qué tul?

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El Estadio Diego Armando Maradona era la cita para esta noche. En frente, el incómodo Arsenal de Sarandí. Que si bien no atraviesa su mejor momento, para Argentinos fue siempre un escollo duro de sortear. Pero allí fuimos, con tres victorias al hilo, un técnico más consolidado y un once de memoria. Sí. Hace tiempo que el "Bicho" no se la jugaba con los mismos apellidos una y otra vez. Y para la alegría de todos, volvió a salir más que bien. 

De arranque notábamos que el partido sería raro. Argentinos, desde el primer segundo, no tenía el control del balón, y cuando por fin lo conseguía, lo entregaba mal. No había conexión entre los volantes y los delanteros, la defensa estaba dubitativa, y Cháves, que lejos de presentar estos síntomas en sus partidos que lleva jugado, también entró en la nebulosa. De esta manera, la visita aprovechó. A los seis minutos, un mal pase de Aléxis en la salida encontró a Monteseirin al borde de la medialuna. Controló, la adelantó algunos centímetros y disparó con violencia venciendo al "Pochi" Cháves. Es cierto, el remate se desvió en Saiz, pero ya en tan pocos minutos el resultado era justo. Lejos de reaccionar, Argentinos siguió nervioso, impreciso e infantil. Casi diez minutos más tarde, Wilches habilitó a Mosquito y el joven brasilero no perdonó: emboquillada a Cháves y 0-2. Inexplicable.

El "Bicho" debía cambiar y cuanto antes. Porque de seguir así, la noche iba ser larga y el castigo mucho peor. Pero el fútbol tiene cosas inexplicables y por eso es tan hermoso. A los 31 minutos, Piovi ejecutó un tiro libre perfecto por la derecha para encontrar la testa del uruguayo Sandoval. A partir de allí, algo cambió en Argentinos. Ya no era tan pasivo, sino que recuperó la memoria y empezó a ahogar a su rival. Sin jugar bien, claro, pero con otra mentalidad. Al instante, Nico González abandonó el campo por lesión, y cuando se pensaba que el que ingresaría era Mauro Quiroga, Berti mandó a Batallini a cancha y vaya si le salió bien. En su primera intervención, conectó un cabezazo desde la derecha y ahora las cosas empezaban de cero nuevamente.

La segunda mitad también fue un tanto extraña. Porque Argentinos tenía el balón y la ambición, pero Arsenal, que no jugó para nada bien los últimos 45 minutos, también tuvo chances de ponerse nuevamente al frente, aunque falló en la definición. 

Berti necesitaba más juego y quien otro para cumplir con eso que Pisculichi. El "18" pisó el verde césped y ya se suponía que con su pegada letal podría lastimar. A los 37 minutos del complemento, Leo se hace cargo de un tiro libre lejano. Se acomodó, pensó, decidió y sacó un zapatazo bárbaro que nadie tocó y que por suerte infló la red. Delirio total en el Maradona y un nuevo gol para el ídolo y referente que tiene este plantel. 

No hubo tiempo para más. Ganar hoy era más que importante. Y no solo por ser un rival directo, sino porque algún soñador también resalta que quedamos a cinco del puntero, Boca. ¿Quién te va a pinchar la ilusión? Nadie, aunque es muy pronto. Berti deberá corregir errores que tal vez, otros equipos no perdonen. Hoy se ganó, se metió y se sacrificó. El "Bicho" mutó de juego, pero conservó el hambre. Y ahora, no hay quien detenga este tren de la ilusión. 

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