Pasión Paternal

No le encuentra la vuelta


26 de noviembre de 2017

Pablo Cabrales - @pablitocabrales

Otra vez sopa con la pelota parada. Argentinos perdió frente a San Lorenzo por 1-0 con gol de Nicolás Blandi a los nueve minutos del primer tiempo. El conjunto de Alfredo Berti jugó mejor, tuvo chances, pero no pudo quebrar el arco de Nico Navarro. Además, Braian Romero malogró un penal al inicio del complemento y otra vez nos vamos con las manos vacías de manera injusta, pero sabiendo que hay muchísimos errores conceptuales que no pueden volver a repetirse. El sábado, una final con Temperley en el Maradona. Y allí, perder no es una opción.

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Historia repetida. Parece gracioso comentar y decir que Argentinos perdió sus últimos tres partidos de la misma forma: 1-0 y con gol de pelota parada. Es decir que el déficit es mucho más grave de lo que pensábamos y que por ahora no tiene arreglo. Confío en la palabra del entrenador y sus dirigidos: trabajo hay. Pero entonces el error es otro, que claramente deberá ser solucionado antes que las cosas se pongan peor. 

Berti apostó en la tarde del sábado a un cambio de nombres y de posiciones. Ante tantas bajas en defensa, colocó a Piovi de segundo marcador central y Benítez debutó por primera vez en este campeonato. En la mitad, Machín jugó con Francis y Aléxis quedó más libre para ser el conductor. El armado táctico, por ahora, no se toca. Pero un simple error puede tirar abajo todo lo que se diagramó en la semana. 

Equipos en proceso de estudio, nueve minutos de la primera mitad, centro de Belluschi desde la derecha, la defensa duerme, cabezazo del chileno Diaz al medio y aparición del goleador Nicolás Blandi para poner el 1-0. Miradas de desconcierto en los jugadores de Argentinos, ya que tenían el partido cuesta arriba en menos de diez minutos. Otra vez la pelota parada. Otra vez un error infantil, como con Estudiantes Y Colón.

El "Bicho" intentó jugar con sus armas. Pelota al piso, tratando de encontra el espacio y apostando fuerte a los extremos Cabrera y Romero. Pero, acá surge otro problema. Estuvimos tan acostumbrados a verlos brillar en el último año, que ahora contemplarlos en un nivel tan bajo hace que se note mucho más. Tanto el uruguayo como Braian les está costando hace varios partidos. No se sienten cómodos en la cancha. A favor de ellos, las piden siempre, corren, meten y se sacrifican por sus compañeros. Pero a veces no alcanza solo con eso. No obstante, Argentinos pudo empatarlo a través de un cabezazo de Piovi que se fue besando el palo y un tiro libre de Torrén, pero el arco sigue cerradísimo.

En el complemento, y luego de una lavada de cerebro, Argentinos quiso e intento mucho más. Y claro, tuvo su gran oportunidad. Aléxis Mac Allister controló dentro del área, enganchó, y Caruzzo se la llevó con la mano. Penal para el "Bicho" y allí iba Romero, el encargado. Momento ideal para empatar, para empezar a inclinar la balanza a nuestro favor y poder sentir que el juego estaba en nuestro poder. Brazos en jarra, toma carrera, dispara, a la tribuna. No pegamos una. En todos los sentidos de la palabra. 

San Lorenzo diambulaba en la cancha. Cháves, espectador de lujo. Es increíble y a la vez preocupante cómo se puede perder ante un rival que no te patea al arco. Que no te ahoga, que no te presiona y que jugó, por lejos, dicho por ellos mismos, el peor partido del campeoanto. Entonces, ¿dónde está la falla real? Ojalá pudiera saberlo para poder explicarlo. 

Berti mandó a la cancha a Barboza (tarde, como siempre), Batallini y Kevin Mac Allister (por Sandoval lesionado). Otra vez bastaron pocos minutos para entender que Facundo no puede estar sentado en el banco ni un minuto más. ¿Qué es lo que estamos esperando? El chico tiene juego, carácter, marca y el pase justo que tanto necesitamos. ¿Qué falta? ¿Qué? Pese a todo esto, ninguno pudo torcer la suerte y la caída fue un hecho.

Falta muchísimo. Muchísimo. Y en estos jugadores, lo que podes hacer con seguridad es poner las manos en el fuego porque tirados no te van a dejar nunca. Pero hay que cambiar, muchachos. Cambiar y trabajar más. El doble. El triple. Una y otra vez analizar lo que está mal, mantener lo bueno y perfeccionar lo que se puede hacer mejor. El sábado no hay ni media excusa. Es una final anticipada. Argentinos debe cerrar el año ganando, porque de lo contrario tendremos un 2018 cargado de nervios y angustias. Ojalá no volvamos a pasar nunca más por ese sentimiento desesperante. Podemos ser mejores.


 

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